
Con una propuesta que entrelaza arte, ciencia y conservación, el libro Entre dos mundos fue presentado el pasado este 8 de mayo en el auditorio del BCP en obrajes con la participación de alrededor de 80 personas provenientes de instituciones públicas, privadas, universidades y medios de comunicación.
Este proyecto fotográfico y científico creado por Daniel Alarcón y David Grunbaum, rinde homenaje a la extraordinaria diversidad de anfibios de Bolivia y que alerta sobre la crítica situación que enfrentan estos animales frente a la pérdida de hábitat, el cambio climático y enfermedades emergentes.

Durante la presentación, ambos autores compartieron su experiencia detrás del lente. Daniel Alarcón explicó que el enfoque del proyecto fue capturar imágenes espectaculares desde una perspectiva estética y emocional, con el fin de generar una conexión más profunda entre el público y estos animales usualmente ignorados. Por su parte David Grunbaum, destacó cómo el avance tecnológico ha permitido lograr imágenes cada vez más precisas, en fondos oscuros que realzan los detalles biológicos de cada especie. “Gracias a la tecnología, con paciencia, técnica y buen humor, logramos retratar la esencia de estos animales”, expresó.

Ambos fotógrafos coincidieron en que los anfibios son hoy uno de los grupos más amenazados a nivel mundial, incluso más que aves y mamíferos, lo que refuerza la urgencia de su protección.
La actividad incluyó un conversatorio con reconocidos biólogos y representantes de las instituciones que respaldaron el proyecto, como Eduardo Forno, director de CI Bolivia; Rob Wallace, director del Programa de Conservación del Paisaje del Gran Madidi-Tambopata de WCS Bolivia; y Gabriel Callapa, de Bolivian Amphibian Initiative (BAI). Al finalizar, se presentó una exposición fotográfica con imágenes del libro y otras inéditas, con el propósito de sensibilizar al público sobre la urgente necesidad de proteger a estos pequeños, pero fundamentales, habitantes de nuestros ecosistemas.


Este evento fue organizado por WCS Bolivia, con el apoyo del Grupo de Trabajo para los Llanos de Moxos (GTLM) y la Fundación Moore; y por Conservación Internacional Bolivia (CI), con el apoyo de la Embajada de Suecia.