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En los últimos años, los atractivos precios de mercado del oro han sido un incentivo importante para el incremento de la actividad minera en el norte de La Paz, incluso en las áreas protegidas de Apolobamba, Madidi y Pilón Lajas.

Hasta la ejecución del proyecto ‘Fortalecimiento de capacidades para la reducción del impacto de la minería en áreas protegidas’, que realiza WCS, con el apoyo financiero de The Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF), no se tenía una idea cabal de la dimensión de esta actividad y su impacto en la conservación de los bosques, la vida silvestre y las fuentes de agua, debido principalmente a la deforestación y el cambio de uso del suelo, la contaminación por mercurio y las descargas de deshechos en los ríos. Un primer esfuerzo fue establecer información básica de las operaciones mineras y su situación legal, ya que la existente era incompleta y estaba desactualizada. Utilizando los datos de monitoreo de las tres áreas protegidas, se confirmó que las operaciones mineras en éstas habían aumentado de 64, en el año 2010, a 228, en 2018; es decir, un 356 %. Hay que subrayar que varias de ellas operan informalmente o con una situación legal precaria.

Un paso importante hacia una minería responsable ha sido la capacitación en temas normativos sobre la minería, el medio ambiente, la gestión de áreas protegidas y los derechos indígenas, así como en la aplicación de buenas prácticas ambientales mineras (técnicas, sociales y ambientales) y la certificación de la minería responsable. Hasta la fecha, se han realizado 24 eventos, con la participación de 877 personas, entre guardaparques y miembros de los comités de gestión de las áreas protegidas, líderes indígenas y operadores mineros, y en coordinación con las organizaciones matrices mineras, las organizaciones indígenas, las direcciones de las áreas protegidas y las autoridades gubernamentales competentes.

El objetivo central del proyecto es promover la aplicación de buenas prácticas de minería para mitigar los impactos ambientales, fortaleciendo el rol de las áreas protegidas en el seguimiento y el monitoreo ambiental. Con este fin, se están ejecutando acciones de buenas prácticas mineras con la cooperativa ‘Águilas de Oro’, en Apolobamba, en coordinación con la Fundación MEDMIN y la Iniciativa Oro Responsable (BGI), y se está en proceso de selección de otras dos actividades mineras en áreas protegidas. Asimismo, se está trabajando en la certificación de la minería responsable, de acuerdo a los criterios de FAIRMINED aplicados por la Alianza por la Minería Responsable (ARM), que incluye los aspectos institucionales y legales; la operación minera y beneficio; el medio ambiente, seguridad y salud operacional; la gestión empresarial y los aspectos sociales; y la trazabilidad y el oro responsable.

Se debe reflexionar sobre la escasa conciencia de la magnitud de los problemas que genera la minería, por su alto nivel de informalidad, las dificultades de acceder a información, la complejidad de cumplir y hacer cumplir las normas vigentes y la débil coordinación entre las instituciones públicas, que ha dado como resultado problemas ambientales y sociales y ha colocado a las áreas protegidas en una situación de alta vulnerabilidad. Por ello, es importante resaltar los logros obtenidos hasta el momento en el proyecto de minería responsable de WCS, que han sido destacados por CEPF, en su informe anual 2017, por ser una estrategia dirigida a generar y proporcionar información, establecer alianzas y promover la incorporación de la conservación en la actividad minera.

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